Archivo de la categoría: Expresión Libre

Atontarse

Desde luego no es el objetivo, pero sucede. A veces uno siente que se atonta, que está perdiendo la lucidez, la curiosidad y aquella fuerza rastrera en lo mas parecido a la depresión de una escoba sin conserje. Cuando comienza no le das gran importancia; mas adelante tantos días en blanco empiezan a asustarte, y tantas vueltas a asuntos aparentemente sencillos terminan por desanimarte. Parecieses estar perdiendo la capacidad de observarte desde fuera – tragedia incomparable -, al menos parcialmente, y mirar viendo, sin ésta confusión que parece chocar con todo lo que por experiencia creías saber de la experiencia. Continuar leyendo

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Uno de los míos

Al final es sólo una perspectiva, una prioridad involuntaria, una forma de vivir. La gente como yo siente curiosidad por el fondo, por tocarlo, por sentirlo. Somos irrecuperables, dicen, trauma en la intuición, defecto de fábrica. Vivimos huyendo de un aburrimiento que parece avanzar cubriéndolo todo, cómo musgo sobre tumbas. Hemos decido poner nuestro empeño en celebrar un fracaso inevitable; meterle un par de focos, una banda sonora y un falso sentido al evento de ese edificio que está a punto de derrumbarse. Continuar leyendo


Puñales

 

Hoy me anochece con el estado de ánimo apropiado para escribir, y con un recuerdo fresco. Hoy pensaba los silencios de una conversación que contaba parte de mi historia, pensaba en mi, y no puedo evitar la tentación de concretar, para quien lo quiera, el concepto del corazón roto. Continuar leyendo


Insomnio

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A saber qué día y quién. Salí de casa buscando la sensación de los adoquines después de maldecirme por perder quince minutos buscando un ficticio papelillo de reserva. Me fastidió que aquel barrio antiguo no fuese lo suficiente antiguo, y que aquellas fuentes no fuesen lo suficiente bellas, y que aquel perro no fuese lo suficiente canoso y terco como el reflejo de mi tristeza. Mueca en faz; giré la esquina y baje la calle comportándome como una bruja con los niños, y maldije sus juegos y sus risas mientras despeinaba mi melena cobriza entre graznidos, y propine sonora colleja al que parecía más indefenso y sorprendido. Continuar leyendo


Aire

Y a pesar de todo está el aire.

Aunque dances al unísono, aunque intercambies vibraciones con perfecto sincronismo, aunque te engañe la dopamina o aunque te rodees de gatos, la soledad atómica es el elemento adicional, sin abreviatura periódica, del que está compuesto el aire. Continuar leyendo


Matar a un mandarín chino: la atenuación moral de la distancia

Los sentimientos morales, como la compasión, el temor o el remordimiento, se presentan de manera mas aguda cuando el protagonista del suceso observado comparte con nosotros una cercanía de algún tipo, sea de edad, condición, costumbres, estado o linaje. Y lo que esto significa, invirtiendo la óptica, es que los sentimientos morales son menos intensos conforme aumenta la distancia, lo que nos separa; y aunque no todas las distancias son iguales, la sociedad globalizada ha rebasado ciertos límites morales en su constitución, solo en virtud del efecto de esta distancia, sobre la cual, creo, es necesaria al menos un momento de reflexión. Continuar leyendo


Quince minutos, el trauma y el sueño

Cuando termino un libro, un buen libro, me siento como un pez hindú arrastrado fuera del mar por la red de un artesano y experto pescador, con tacto, con mimo, sin rencor. Durante unos quince minutos, sentado, tumbado o incluso de pie, me quedo absorto, sonriendo como un bobo, con la mirada perdida, los músculos relajados, y saboreando con las papilas de mi imaginación un mundo que he de abandonar porque ha llegado mi hora, porque he de reencarnarme de nuevo en este filósofo un poco menos triste en cada muerte, que no tardará en buscar nuevas branquias. Continuar leyendo