Archivo de la etiqueta: Nietzsche

La debilidad

Existe un dios cruel que te depara solo cariños de postración, momentos en los que su caricia te doblega demostrando quien manda, y te arroja al suelo para que saborees en el vientre tu natural caminar. Porque en la ficción cotidiana uno se siente seguro – rezo cada día a mi imaginación para que me mantenga lejos de la realidad – y, sin embargo, a veces se hace la luminosa oscuridad en su voluntad, y te quedas sin fuerzas: amaneces solo con la seguridad de estar cansado, y la inmediatez de la muerte como motor de un pensar oscuro. Continuar leyendo

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My Pop Culture: En la inopia deportiva

Les gusta el deporte, no digan que no. El deporte mediático, además. Les gustan las gestas, los nombres propios, los equipos, la marcas y las técnicas: su mítica. Les gusta por el entramado moderno de información que los convierte casi en disciplina del saber, les gusta porque está en la cultura nacional e internacional, se mama, se disfruta y después es influencia.

Gusta estar en el ajo, conocer la actualidad, y que coño, si se puede, ser autoridad en la materia. Es cultura – no osen negarlo enunciando el mainstream o los perseguiré motosierra en mano -, se ha construido, tiene sus discursos, sus críticos, su parafernalia y como en cualquier otro ámbito cultural hasta hay unos cuantos que lo practican. La novedad, sin embargo, está en como el discurso deportivo ha conseguido evolucionar y alcanzar lo que al parecer es un nuevo y merecido estatus cultural en nuestro país. Continuar leyendo


Pensando frente a la fiera

Tal día como mañana me sentiré andante. Saldré a pasear, me temo, por el bosque de los charcos breves, y descansaré la vista sobre el horizonte vertical de la troncalidad sedante. Me arremangaré hasta el codo, me pondré los guantes; calzaré las botas altas de goma amarilla y el pantalón respuesta. Seré la sonrisa del iluso hijo de un mercado, y quizá, si hay pan caliente en la mañana, alargaré mi paseo hasta jornada bebiendo vino joven de bodeguero torpe. Me dejaré seducir por la incredulidad, pese a conocer mil árboles, y abriré sendas para que mi leve mochila las cierre, mas no pretenderé no haber partido, sino ser habladuría de pimpollos y ratones. Seré el paso mas lento del cornudo peloteo. Continuar leyendo