El bosque

“La emboscadura” de Ernst Jünger es el libro político para las personas que se piensan y sienten, sobre todo, persona singular… – Esto fue lo que dije tras reposar la lectura acerca de la tercera figura, de la resistencia en el diagnóstico jüngeriano de este mundo que ya cambia, pero no tanto.

 

Sólo ante la idea de un mundo tecnologizado¹ y burocratizado –  un mundo en el que resulta casi imposible desviar a voluntad, en su incesante navegar, el rumbo de una inercia banal pero poderosa que arrastra hacia la catástrofe – puede surgir la figura del emboscado.

“En aquellos tiempos en que ese atraviesan tiempos de amenazas muy intensas; es esas fases los aparatos no solo dejan en la estacada al ser humano, sino que lo baten de tal manera que no parece quedar esperanza ninguna. Entonces es cuando el hombre ha de decidir si da por perdida la partida o si desea continuarla, apoyándose para ello en su fuerza mas íntima, en su propia fuerza. en este último caso se decide a irse al bosque, a emboscarse.” La emboscadura – Pag 58*

El emboscado es alguien que está en contacto con la angustia heideggeriana, alguien que ha transitado los estados de ánimo preguntándose por su ser, es alguien que ha asumido la individualidad y la suerte.

“Todo el que alguna vez ha tenido contacto con el Ser ha rebasado con ello las lindes dentro e las cuales continúan poseyendo importancia las palabras, los conceptos, las escuelas, las confesiones. Pues ha aprendido a venerar lo que da vida a todas esas cosas.” La emboscadura – Pag 59

Emboscarse es un acción – mas desgranando la metáfora es mas bien una actitud,  una voluntad no del todo libre y sin concretar, es una apertura – cuya identidad ha sido bautizada, en la mítica de las figuras huidizas de la época, por quien ha contemplado de primera mano² la arbitrariedad y el sinsentido de un campo de batalla en el que ya no quedan guerreros, sólo soldados³. Emboscarse es una opción difícil, y no todo el mundo puede o quiere hacerlo, emboscare es renunciar a la legitimidad, es renunciar a un sentido.

“Dos son, pues, las cualidades que en el emboscado se presuponen. En primer lugar, el emboscado no le permite a ningún poder, por muy superior que sea, que le prescriba la ley, ni por la propaganda ni por la violencia. Y, en segundo lugar, el emboscado se propone defenderse; para ello no solo utiliza los medios y las ideas que son propios de su tiempo, sino que a la vez mantiene abierto el acceso a unos poderes que son superiores a los temporales y que nunca podrán ser diluidos en puro movimiento. Uno puede correr el riesgo de la emboscadura, puede osar emboscarse, si se cumplen esas dos condiciones.” La emboscadura – Pag 76

Emboscarse no es una ideología, nada mas lejos; emboscarse no es anárquico, no es la rabia ni la desesperación, no es utópico, no tiene un fin; emboscarse es un peculiar modo de pensar, con nuestro ser como único prisma de distorsión.

“Un emboscado es quien posee una relación originaria con la libertad; vista en el plano temporal, esa relación se exterioriza en el hecho de que el emboscado piensa oponerse al automatismo y piensa no sacar la consecuencia ética de éste, a saber, el fatalismo.” La emboscadura – Pag 60

Emboscarse persigue la mítica del delincuente, del esquivo ideal de la libertad del que beben los piratas y los vagabundos. Emboscarse es irse al bosque, alejarse del mundo, comenzar una nueva vida, mas sencilla, mas precisa, mas perceptiva y menos medida. El bosque es el lugar al que debemos ir, es el lugar al que necesitamos ir:

“El lugar de la libertad es completamente distinto de la mera oposición; también es diferente del lugar que la huida puede brindar. ‘Bosque’ es el nombre que hemos dado al lugar de la libertad. En él hay otros medios, unos medios diferentes del ‘no’ que uno escribe en el círculo predispuesto para ello en la papeleta de voto.” La emboscadura – Pag 96

El bosque es un reducto de tu mente, aquel que se asoma al abismo del ser destruyendo el sentido a martillazos de un estómago único e imbuido de la voluntad de gobernarse. El bosque es el lugar desde el que la resistencia se ejecuta sin la cerrazón de la lógica, viciada como el mundo, y que abre la puerta a las armas de la imaginación, de la individualidad mas absoluta. Mas el bosque da miedo, el bosque es una profundidad oscura y flamígera, es un sendero que duele y extraña, es la impostura mas absoluta, es la locura de la esperanza informe.

“El bosque es un lugar secreto […]. Esta palabra es una de ésas que contienen simultáneamente dos significados opuestos. Lo secreto es aquello en que se puede confiar, es la morada bien abrigada, el bastión de la seguridad. Pero es también lo recóndito y escondido y en este sentido se aproxima a lo inquietante y siniestro.” La emboscadura – Pag 98

Estar emboscado es por tanto una suerte de estado mental, un rasgo por el cual nuestra autenticidad nos permite abrirnos camino hasta el bosque, si queremos, si podemos, si osamos. Emboscarse es asumir la soledad de ser tu dueño, asumir la libertad existencial, asumir el diagnóstico de heridos de muerte y ya solo tener la fuerza del momento en la última lucha, con todas sus posibilidades, con todo su ser.

“La relación que la emboscadura mantiene con la libertad es más estrecha que la que con ella mantiene cualquier clase de armas; en la emboscadura está viva la originaria voluntad de resistir.” La emboscadura – Pag 148

 

Notas:

* Edición de Trusquets Ensayo 2011 – Traducción de Andrés Sanchez Pascual 1988

¹ – Es absolutamente central en la obra de Ernst Jünger su crítica al maquinismo, a la alienación en la comprensión humana de la realidad desprendida de la tecnificación, de la obsesión por la medición, la optimización de procesos, la inconexión de las especializaciones, y de las posibilidades de dominación que cargan de contenido el mero uso de ciertas herramientas.

² – Enrst Jünger combatió en la I GM, participando en batallas como la del Somme tal y como relata en “Tempestades de acero”, especie de diario donde recogió su experiencia y desde el que se puede intuir el sentir de lo que luego será la Revolución Conservadora Alemana.

3 – El diagnóstico social Jüngeriano construye tres figuras principales: el soldado, el trabajador y el emboscado. La figura del soldado es una consecuencia directa de la tecnificación y burocratización de la guerra, características que se aprecian por primera vez en la I GM y que producen una distanciación del sentimiento de humanidad, de reconocimiento del enemigo. En contraposición al guerrero, que participa en al guerra de manera no segmentada, que mira al enemigo a los ojos, el soldado es un mero trabajador de la muerte. El soldado es la figura que representa la mecanización de la muerte, la víctima de la utilización distanciada de la guerra.

 

 

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