La importancia de la autenticidad para una filosofía práctica

¿Cómo debe uno vivir? Esta importante pregunta filosófica ha tenido tradicionalmente dos enfoques que, a la luz del pensamiento contemporáneo, nos resulta imposible aislar: Por un lado, la tradición socrático-aristotélica ha enfocado la reflexión como medio para perseguir el fin último de la felicidad, por otro, – teniendo en Kant el máximo exponente del ideal ascético que hereda la concepción moral de la religión – la modernidad ha dirigido los esfuerzos de la reflexión hacia el justo obrar, el cual culmina parcialmente en un concepto que reconoceremos fácilmente como importante, la responsabilidad.  Nos resulta bastante intuitivo comprender lo inapropiado de la rigidez de cualquiera de ambos enfoques, y que para responder a la pregunta por el modo de vivir, resulta necesario articular nociones que aúnen ambos intereses.

Es en esta linea en la que la noción de autenticidad que plantea Bernard Williams resulta muy explicativa; dicha autenticidad, que consiste en la fidelidad a una identidad personal, debe comprenderse como un valor fuertemente ligado a un vivir que trata de colmar las expectativas de un sujeto en cuanto a felicidad y responsabilidad. Ahora bien – hete aquí la dificultad – ¿como funciona la creación de una identidad? y ¿de que manera podemos generar una acción acorde a ésta?

La identidad se reconoce – nos reconocemos a nosotros mismos -, y éste reconocimiento sucede para Bernard Williams a través de una dinámica compleja – para cuya comprensión considero muy importante evitar su abstracción teórica y mantenerla siempre sobre el imaginario temporal de una vida humana – que contempla dos momentos: El descubrimiento y la decisión; esto supone que la constitución de nuestra identidad está en nuestras manos, mas  solo parcialmente.

El descubrimiento es el momento pasivo por el cual descubrimos ciertas constricciones – de origen interno o externo – que moldean nuestra existencia; la decisión es, en cambio, el activo activo por el cual asumimos ciertos rasgos conscientemente en nuestra identidad. El momento de descubrimiento tiene una doble vertiente – aunque internamente relacionada-, por un lado hay una instancia de descubrimiento de lo que podríamos llamar ciertas disposiciones psicológicas que son, de alguna manera, la “materia prima”  sobre la cual podemos aplicar en primera instancia del momento de decisión; el cual, en este instante, tiene un carácter muy libre en tanto está fuertemente entretejido con la imaginación. Ésta primera vertiente del momento de la dinámica es muy propia de la infancia y juventud – evitemos el debate sobre el origen de esas primeras disposiciones psicológicas que nos caracterizan -, aunque ambas vertientes se alternan durante el proceso de creación de identidad, siempre inconcluso, y sobre el cual, al aplicar la decisión, seleccionamos y moldeamos hasta dar una forma vaga y aproximada a nuestros anhelos y valores, a nuestra identidad, que es por ahora inestable.

La segunda vertiente del momento de descubrimiento refiere a las constricciones externas, es decir, las condiciones que dependen de nuestro contexto vital, y sobre las cuales la aplicación del momento de decisión supone la concreción y aplicación práctica de dichos valores y anhelos, fijando y estabilizando nuestra identidad. Esta segunda vertiente de la articulación del movimiento descubrimiento-decisión – en tanto el diferente carácter de lo descubierto – resulta mas propia de la juventud y etapas posteriores, coincidiendo con una personalidad, objetivos y valores mas estables.

Sin embargo, aun con el considerable poder explicativo de esta teoría de la identidad, sigue resultando harto difícil orientar el método para responder a la pregunta por el cómo vivir – orientar la acción, en definitiva – y esta dificultad responde a que observamos la teoría a la luz del modelo de sujeto dualista, propio de la modernidad, y que está fuertemente arraigado en la sociedad occidental. Sobre el problema que esta concepción dualista representa y las posibles formas de  superación de esta concepción en la orientación de la pregunta por el cómo vivir ahondaremos en la siguiente entrada: “La pasividad receptiva contra el sujeto dualizado”

 *  Entrada sintética de ideas originales de Josep Corbí recogidas en:   Morality, Self-Knowledge, and Human Suffering. An Essay on the Loss of Confidence in the World (New York, NY: Routledge, 2012) Cuyo ejercicio reflexivo ahonda en la obra de Bernard Williams y Simone Weil.

Anuncios

One response to “La importancia de la autenticidad para una filosofía práctica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: