Introducción al demócrata durmiente

El demócrata es la figura ideológica base mas extendida en nuestra sociedad, sin embargo pocos de los que se denominan tal, con orgullo y determinación, alguno incluso con histórico romanticismo por transición, entienden el significado que sus actos y pensamientos le imprimen al término, son demócratas durmientes.

El demócrata durmiente está casi siempre fuera de la política, aunque es un ejemplar que abunda en periodismos varios, desde el de verdad, hasta el sucedáneo tertuliano y populista. En muchas ocasiones es un gran crítico político, público o doméstico, y suele criticar toda medida o actuación, gubernamental o no, según su moral y en base a una sesgada interpretación de la ley. Este es el punto que todos los demócratas durmientes tienen en común, dicen respetar la ley, y alguno, infeliz el pobre, hasta lo cumple a rajatabla; cultivados en generación de transición – y escritos  kantianos… ojala! – y constituciones sucesivas aliñadas en códigos civiles, veneran la forma estado a la par que desplazan las discrepancias sobre veneraciones varias al ámbito de la fe religiosa, y su legislación al respecto.

El durmiente demócrata no es, normalmente, un animal político de extrema falsedad, todo lo contrarío, empapado de hermenéutica ve la ley en base a su moral y con ella la siente respaldar. Sucede por tanto que la ley es origen subjetivo de su moral, respaldo consensuado, razón, por tanto, que defender en discusiones ociosas e improductivas, cual vuelo de moscón en intento de mediar mesura entre mi tenedor y el pimiento con bacalao. El demócrata durmiente es artificialmente honrado, es tan honrado que cuando cree tener razón no lo hace en base a su propia autoridad moral, a su tripa rugiendo ordenes a sus puños, sino que lo hace en suave sinfonía con una divina fe en la objetividad. Lo correcto, lo bueno y lo justo, lo puro, lo divino o no, lo respetable, lo honrado, y así multitud de otros adjetivos creados para cubrir de objetividad lo que solo es su deseo moral – no entraremos aquí en la reflexión del porqué y el cómo se concretan estos deseos- , en un mundo que de admitir desacotado observaría con terror, paralizado.

La ley es la justicia, en caso contrario la frustración mataría al durmiente; y aunque admite interpretaciones, la historia parió a la costumbre para enseñar las normas de este mundo a los recién llegados, acunando su espíritu de naturaleza rousseauniana, con mayor o menor éxito dependiendo de la persona, en lo que podría verse como una injusticia vertical. Sin embargo, recogiendo velas en democracia, el demócrata durmiente es sobre todo un necesario átomo del tipo de sociedad en el que sueña vivir con convicción, aun en la duda de los golpes en su trasero eternamente neo-nato. El demócrata durmiente es la mas inocente criatura de nuestra sociedad, la mas preciosa honradez hecha ciudadano, la mas ciega confianza hecha infeliz ser humano.

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One response to “Introducción al demócrata durmiente

  • Democracia natural « Humo de lector

    […] El principio de un sistema elaborado sobre estas bases es la interiorización de la beligerancia y contradicción que caracteriza al ser humano y sus intentos de organización social, a la vez que la asunción por parte de los ciudadanos de una ética de la responsabilidad. Es decir, alejarse de la postura del demócrata durmiente. […]

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