Un Mercedes-Benz no es para todo el mundo …

Mercedes-Benz, la marca de automóviles que usurpó el concepto de prosperidad en el imaginario colectivo de toda una generación, la de nuestros padres. Esta generación ha colocado la estrella de tres puntas en el relleno del cojín que lleva bordada a ganchillo la palabra “felicidad”, junto con varios pares de tetas de revista aderezados con algún otro fetiche malicioso, una maleta con compactos bloques de billetes perfectamente apilados, y una escena de sensual servidumbre hacía su persona protagonizada por una indígena acalorada en una playa paradisíaca, eso sí, su santidad tiene la panza bien tapada por una camiseta hawaiana, no le quitemos glamour al sueño.

Sin embargo no nos engañemos, un Mercedes no lo puede llevar cualquiera, o no debería, en virtud de lo que de verdad importa, el buen gusto y la decencia. Un Mercedes no lo puede llevar cualquiera porque no, porque veras, te pongo un ejemplo:   Si un albañil, de esos que luego se quejan arropados por sindicalistas y perro-flautas frente al Congreso, se compra un Mercedes y se dispone a conducirlo, y aunque aun antes de que su culo toque el asiento su espalda pierde su curvatura antinatural, su pelo se peina, sus hombros se levantan y sus orejas tiran de la manta facial hasta conseguir una sonrisa de un blanco mágico que antes no estaba, es sabido que las botas sucias y la camiseta de promoción del Pryca que viste dejarán la tapicería hecha unos zorros.

¿Lo ves? ¿Aun no? A ver si con otro ejemplo… Si un joven sin oficio ni beneficio, un parásito vago por ascendencia, adueñándose de alguna subvención inmerecida, como alguna de esas becas de estudio, compra un Mercedes, y aunque le veras introducir la llave en el contacto con una delicadeza que ya la quisiese el bajo vientre de su novia, no tan guapa como maquillada, sabes que va a acabar estampando el alemán automóvil en cualquier muro, dejándose dentro el bolsón de marihuana. Y si un chino, sí, un chino, si un chino se compra un Mercedes con lo que se ahorra en impuestos al montar una tienda de productos a 1 €, y aunque al rozar la manilla de la puerta sus ojos se enderezan, su pelo se torna rubio, en plan super-guerrero, y al circular su brazo izquierdo reposa sobre la puerta con la ventanilla bajada mientras el derecho maneja la dirección con la habilidad exigida para dotar a su expresión facial con un aire de suficiencia insoportable, sabes que el muy cabrón a osado meter ¡cajas del negocio en el maletero! y se ha cargado el cargador de cd’s.

Así que hay que respetar la naturaleza, cada cosa en su sitio, y un Mercedes no es para todo el mundo, porque para tener un Mercedes hay que tener inteligencia, elegancia, formación, habilidades retóricas, calidad humana, sensibilidad empática y coherencia con valores morales y políticos.

PD: Ahora, estimado lector, por un lado, y odiado lector atraído a estos desolados lares de la red solo por la marca que rubrica en el título de esta entrada, por otro, sepan que Mercedes-Benz es una metáfora de los cargos públicos y los altos cargos ejecutivos, y esto es una innecesaria aclaración de la intención sarcástica del escrito.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: