El concepto de sustancia para Aristóteles

Aristóteles trata el tema de la sustancia de manera diferente en dos de sus obras, por un lado en “Las categorías” trata la cuestión desde un punto de vista más bien lógico-semántico, por otro, en el Libro Z, se aborda intentando elaborar más bien un estatuto ontológico. A continuación intentaré explicar las bases de las dos formas en las que Aristóteles articula la sustancia, donde se podrán observar claramente las diferencias, y después abordaré los paralelismos salvables entre las dos teorías, aunque no se puede decir con seguridad que sean concepciones completamente compatibles entre si.

“Las categorías” comienzan diferenciando tres posibles maneras de ser de las cosas:

– Homónimos: Cosas diferentes que tienen un mismo nombre o clasificación, aunque en sentidos diferentes.

– Sinónimos: Cosas diferentes a las que se les puede designar con una misma palabra con el mismo sentido.

– Parónimos: Cosas de las que se predica un término cuyo significado es secundario, respecto a un sentido principal del término, que necesita ser conocido para realizar las flexión conceptual que inaugura el sentido secundario.

Aristóteles realiza esta clasificación porque “el ser/ente se dice de varios modos”, es parónimo. Partiendo de esta base, Aristóteles asocia el significado primario de ser con sustancia. La sustancia es el ente que soporta las cualidades que posee y que pueden cambiar sin alterar la sustancia a la que el particular pertenece, entendida como género.

Aquí Aristóteles introduce otra clarificación previa, de carácter lingüístico: Las cosas que decimos lo hacemos unas mediante conexión y otras no, la conexión implica predicado. Al predicar, todo lo que atribuyamos a un predicado lo atribuimos al sujeto del que hacemos previamente el predicado también. Ejemplo: Si predicamos que “Sócrates es hombre” y que “todo hombre es un animal” estamos diciendo que Sócrates es animal. Las diferencias que inauguran géneros distintos y no subordinados, son también específicamente distintas. Sin embargo, si los géneros son subordinados nada impide que las diferencias sean las mismas.

Ahora entramos en materia: Las características predicadas dependen del sujeto al que hacen referencia para existir, por ello la usía es la categoría principal, y llamaremos al resto accidentes de la sustancia. En tanto que la sustancia es sobre lo que se predican el resto de categorías, la sustancia es también aquello que soporta el cambio por eso puede predicarse sobre la sustancia, cualidades contradictorias sin que esta cambie.

Para Aristóteles la sustancia en este sentido primario son los sujetos particulares, aunque no todas las sustancias son particulares, ni todos los accidentes universales. Los accidentes particulares son instancias particulares de cualidades, y necesitan de las sustancias particulares para existir. Los accidentes universales son por tanto entidades dependientes de la sustancia, y se particularizan en referencia a la sustancia que describen.

Además de las sustancias primeras, las particulares, existe la sustancia general del grupo al que el particular pertenece, esta será considerada una sustancia secundaria, y es el resultado de la particularización del género y la especie. Sin embargo esta sustancia segunda es diferente de los accidentes porque esta sustancia es una cualidad básica y esencial, que si se cambia deshace la sustancia primera.

Todo lo que podemos predicar de la especie y el género, la sustancia segunda, lo podemos predicar de la sustancia primera, el sujeto particular, pero no al contrario. Los universales necesitan de los particulares para existir, por ello todos los predicados, esenciales o contingentes, necesitan del particular, la sustancia primera, para existir.

A continuación expongo el tratamiento de la sustancia en el Libro Z de la “Metafísica”, de carácter muy diferente. En esta obra Aristóteles dirá de la sustancia, que se compone de materia y forma, cuya combinación llama la estructura. La materia no ha de entenderse como el nombre de una clase particular de sustancia, sino como el material del que está hecho un particular; aquello sobre lo que se predican accidentes, que pueden cambiar sin modificar la sustancia, y características esenciales para la sustancia. Por otro lado, la forma es aquello que hace al particular parte de una clasificación. Pongamos el ejemplo del hombre: Dos individuos humanos comparten forma, pero lo que los individua es la materia, que es un particular, aunque comparte forma: un universal, y la esencia del ser hombre.

A raíz de esta descripción, podríamos decir que la definición de sustancia primera que se puede extraer de las categorías es: Aquello que no se dice de nada y no está en ninguna otra sustancia. En un intento de asociación con lo expuesto en la Metafísica, la sustancia primera sería la materia, aquello de lo que se predican accidentes no esenciales, el particular, y la forma tendría una equivalencia con la sustancia segunda, que inaugura los géneros y es predicable, pero esencial y no accidental. Ahora bien, dirá Aristóteles que la estructura, lo que aúna materia y forma, mantendrá en el particular la misma particularidad de la materia pero incorpora además la universalidad, y por esto es lógica más entidad que la mera materia, sin embargo esto contradice la noción de sustancia de las categorías entendida como el sustrato sobre el que descansan los predicados que suponen tanto accidentes como sustancia segunda.

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