Ley de Igualdad: El esfuerzo necesario para hacerla efectiva

Saludos de nuevo lectores, disculpad la tardanza, el verano es enemigo del trabajo intelectual, por algun extraño e inexplicable motivo. Hoy vuelvo con un tema al que se da bastante importancia en los medios y en la política, pero que avanza muy lentamente en su efectividad social,  aun a pesar de las medidas gubernamentales, ya que arrastra una herencia histórica de peso y forma en nuestra sociedad: es la igualdad entre sexos.

En esta entrada intentaré exponer y analizar los objetivos de la L.O. 3/2007, de 22 de Marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres, a través de una consideración de la exposición de motivos II y III, y prestando especial atención al alcance futurible y apropiado de la ley con un objetivo de igualdad efectiva proyectada quizá con especial atención hacia el entorno laboral, es mi intención remarcar la imprescindible necesidad del compromiso social para tornar la teoría en práctica. Vamos a ello:

En primer lugar destacar que ya el nombre de la ley nos da a entender, al igual que el segundo apartado de la exposición  de motivos, que la igualdad formal conseguida en la ley es insuficiente a la vista de lo problemas sociales provocados por un trato desigual con motivo de sexo que aun persiste.

La ley dictamina que resulta necesaria una acción normativa dirigida a combatir todas las manifestaciones aun subsistentes de discriminación, directa o indirecta por razones de sexo. Esta exigencia se deriva de un ordenamiento constitucional, en el marco en que la constitución supone una exposición general de los valores que imperan en la moral social que la ley del Estado de Derecho vehicula. Otra razón que se aprecia claramente es la del enriquecimiento social, que se vincula con una contribución mayor por parte del sector femenino de la sociedad al desarrollo económico y al aumento de empleo. Esta segunda razón es sin duda muy importante, pero me parece igualmente importante remarcar, que aunque no es expuesto en la ley tratada de manera categórica, si consta la vinculación referida a la economía en el segundo apartado de la exposición de motivos, y que este resulta probablemente solo uno de los muchos motivos que engloban los términos enriquecimiento social: parece necesario añadir que una igualación efectiva entre sexos, que a tenor de los estudios sociales no se da efectivamente en la sociedad actual, provocaría también un colectivo femenino mas formado y educado, este es en mi opinión el punto clave, que además de tener consecuencias beneficiosas para la economía y el empleo aumenta el valor intrínsico de la sociedad en su capacidad de decisión de la dirección social y política del estado. Esto hace que el punto de vista individual y colectivo de las mujeres alcance un nuevo relieve que desmonte en parte la óptica preponderante en asuntos de política, economía y sociedad del sector masculino, alzando el sistema democrático a su sentido real, pues si hay una discriminación educativa la democracia esta tullida como sistema político. Además, este enriquecimiento social se transmite de esta manera mejor a las futuras generaciones, que heredan puntos de vista diferentes pero con criterio igualitario, dando lugar a un futuro con mucha menor nubosidad al respecto de la cuestión de la igualdad efectiva.

En la exposición de motivos se puede apreciar el reconocimiento de la necesidad de una “especial consideración con los supuestos de doble discriminación y las singulares dificultades  en que se encuentran las mujeres que presentan especial vulnerabilidad, como son las que pertenecen a minorías, las mujeres migrantes, y las mujeres con discapacidad”. Esto parece incluir la consideración de la necesidad de un trato desigual ante situaciones desiguales, forma parte de una serie de criterios para afilar la efectividad de la igualdad material en el presente, lo cual garantiza un futuro mejor en esta materia, y me parece especialmente importante y positivamente remarcable que se aprecie dicha consideración en la ley estudiada.

En el apartado tercero de la exposición de motivos se ensalza como novedad, en mi opinión muy necesaria, de medidas de prevención de las conductas discriminatorias mediante políticas activas para controlar la efectividad de las medidas igualitarias. También la consideración  de la dimensión transversal de la igualdad en la sociedad parece esencial en la cuestión, ya que aunque como también ha sido expuesto se intenta hacer un especial esfuerzo en el ámbito económico y laboral, la política de igualdad tendrá fisuras de importante calado si se limita o sobreesfuerzo en este ámbito frente a otros, la igualdad efectiva requiere de una proyección multidisciplinar en todos los ámbitos sociales, medidas integrales para la efectividad material pretendida.

Esto se ve recogido y especificado en la obligación de la ley por extender estas políticas a todos los poderes públicos. Centrando la estrategia en unos instrumentos básicos:

– Un plan estratégico de igualdad de oportunidades.

– La creación de una comisión Interministerial de Igualdad con responsabilidades de coordinación.

– Un sistema de evaluación a través de Informes periódicos sobre la efectividad del principio de igualdad.

La ley, y en relación con la especial atención a colectivos femeninos de especial vulnerabilidad, al igual que con el estudio de un presente social con objetivo de una justicia retributiva ante las desigualdades fácticas, prevee un marco que posibilite la adopción de medidas o acciones positivas. Se dirige en este sentido a todos los organismos públicos un mandato de remoción de situaciones de constatable desigualdad fáctica, y, en cuanto a acciones que puedan entrañar la formulación de un derecho desigual a favor de las mujeres, se establecen cautelas y condicionamientos para asegurar su licitud constitucional.

Esto parece especialmente importante porque la igualdad en el ámbito de genero ha traído una herencia claramente decantada hacia un sentido, el del genero masculino, que a la vez tiene consecuencias hoy mismo, por ello su subsanación debe englobar el mandato y revisión de la implantación del principio de igualdad, y en cuanto a acciones positivas, el control de que las medidas adoptadas se ajuste al objetivo de transformar la sociedad según el principio de igualdad, y que no haya medidas que sean desigualitarias en sentido contrario al que marca la herencia cultural e histórica que se intenta remediar.

Titulo  II  – Capitulo II

Articulo 24

En este capítulo se establecen las medidas de integración del principio de igualdad en la política de educación. En este marco de garantiza de igualdad de trato en la educación, tanto para hombres como para mujeres, las administraciones educativas realizarán una serie de actuaciones esenciales:

– La especial atención a los currículos de los estudiantes, sin distinción de sexo, excluyendo los prejuicios y tópicos respecto a sus objetivos a largo plazo en su análisis.

– La criba de materiales y técnicas educativas con contenido sexista.

– La inclusión de formación para la igualdad en el personal docente de nueva incorporación, así como en la formación de reciclaje de profesionales.

– La cooperación con el resto de Administraciones educativas para el desarrollo de proyectos de formación y coeducación en materia de igualdad.

– El establecimiento de medidas educativas destinadas al reconocimiento y enseñanza del papel de las mujeres en la historia.

Parece especialmente importante la atención a la trayectoria y currículo del estudiante, así como la igual consideración de este, sin discriminación de este, así como las medidas destinadas a refrescar en la memoria colectiva el esencial papel de la mujer en la historia. Para ello es necesario el compromiso de las Administraciones y el personal docente, en la participación de las medidas de cuya aplicación de ellos depende, además de su interés por su propia formación al respecto y difusión de esta.

Esta exposición me parece sumamente importante porque, analizando el Capitulo I del Titulo IV “El derecho al trabajo en igualdad de oportunidades” se puede observar que gran parte de los artículos refieren, además de a una disposición general que queda enmarcada en la igualdad formal, salvando quizá a estas medidas de tal consideración, los métodos de control y evaluación de la evolución de la integración social del principio de igualdad especificados en otro apartado, abundan las medidas que centran su objetivo en la realización de acciones positivas.

Estas acciones positivas son sin duda necesarias en la actual coyuntura social sobre la cuestión, pero depende de la educación en igualdad, el que no lo sean en un futuro. Creo que podremos considerar establecida la igualdad fáctica entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida social y privada, solo cuando estas acciones positivas se consideren incesarías e incluso como una discriminación positiva, será en ese momento cuando la labor de mayor importancia que subyace, no tanto en la retribución ante la desigualdad laboral y económica en el presente, sino en la educación de las futuras generaciones bajo este principio constitucional, cuando de veras podremos dar por efectiva la igualdad y la ley misma.

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