Sobre el humor y la risa III – El humor en la Edad Media

Prosiguiendo esta suerte de arqueología del humor, trasladamos la óptica a la Edad Media en occidente, las diferencias culturales en la Europa medieval hacen que sea imposible profundizar del todo, sin embargo la fuente de la información ha intentado dar un enfoque generalista sobre la época y los modos, respecto a la parte crítica intento plasmar una doble vía contradictoria, por un lado el poder de la Iglesia crece, y es enemiga del humor y la risa, sin embargo las poblaciones crecen, al igual que las artes, y de alguna manera y a pesar de la coacción religiosa la risa y el humor encuentran su camino como agua entre los riscos, aprovechando el fecundo cauce de las lenguas vernáculas.

Humor y risa en la edad media

Jacques Le Goff, excelente historiador francés sobre el que apoyo este apartado,  define claramente la risa como un fenómeno cultural, una practica social con sus propios códigos, agentes y teatralidad, y por tanto con su historia. El estudio del humor en la época medieval occidental trae ciertos problemas referentes a su perspectiva, teoría y práctica, donde no hay que olvidar la especificidad de lo cómico.

Una primera definición hace referencia al lenguaje, pues existe una contraposición entre el humor en latín y en lenguas vernáculas, desde el S XIII el latín es un lenguaje técnico y especialista limitado para ejercicios lingüísticos intelectuales y religiosos, para lo que no era apropiada la expresión de la sensibilidad y en definitiva de lo subjetivo. Es necesario centrarse pues en su uso en las lenguas vernáculas.

Por otra parte a nivel religioso surgía un conflicto alrededor de la figura Jesús en la tradición medieval latino cristiana, Jesús era ejemplo para el hombre e ideal religioso a seguir, por tanto en cuanto a la cuestión de si Jesús reía en su vida terrenal tenía importancia, pues si lo hacía el hombre es un ser risueño por naturaleza, tal como observaba Aristóteles, si no es el caso la risa era ajena a hombre cristiano y por tanto había que entenderla como una practica como mínimo inapropiada. Ante un análisis de la risa categorizada como peligrosa, la iglesia enuncia en el S. XII una escolástica sobre los usos apropiados de la risa y el humor. El peligro de la risa contenido en la escolástica que resolvía la cuestión, estaba en la asociación de esta con el cuerpo, y en contraposición al ideal ascético del autocontrol,  enemigo del monje. Es el enemigo del monje por contraposición a dos preceptos, el silencio, cuya manera más obscena de violación era la risa, y la humildad a la que se contraponía por alguna razón que no he conseguido encontrar en su vertiente teórica de la tradición histórica medieval. Aunque probablemente esté relacionado con un carácter revolucionario que, a mi parecer, habita en la risa, intentaré concluir esta cuestión en las consideraciones finales.

Respecto a la asociación de la risa con el cuerpo, la espiritualidad ascética del cristianismo tildaba de maligno a este,  de mal necesario, el cuerpo como recipiente del alma, y por tanto todo lo que de él procedía aun de manera natural, era dañino y por tanto socialmente condenado. En el caso concreto de la risa, se consideraba que el cuerpo actuaba de filtro, de laguna manera, en al comunicación con la espiritualidad divina que surgía desde el alma, se consideraban filtros, de manera especial los orificios de la cara, y la norma regía que debían mantenerse cerrados para controlar la entrada de pensamientos malignos, o su expresión desde el interior teniendo en cuenta el pecado original. La risa en cuanto expresión era signo de abrir la puerta a las ideas diabólicas, se hablaba en aquella época del “cerrojo de la boca”, y la expresión de la risa era considerada la transmisora de los peores pensamientos malignos que se exteriorizaban. Aquí de nuevo parece prevalecer un temor a la risa como expresión incomprensible e incontrolable, de consideración obscena, por adjudicarle mediante interpretación una finalidad de rebeldía contra la palabra con más autoridad histórica.

Respecto a al dilucidación de la cuestión por parte de los clérigos, es necesario destacar que en la edad media estos recurrían a pasajes de La Biblia intentando encontrar la fundamentación a una conclusión acorde, pero a pesar de la conclusión ya expuesta por el orden religioso, se puede observar que sí había registros de la risa enla Biblia, en el Antiguo Testamento hasta se hace una clasificación de estas, y se distingue entre la risa feliz y burlona, parece apropiado intercalar aquí una cita de las escrituras:

“Un día se le apareció Yahvé a Abrahán y le dijo: “Serás padre”. Abrahán cayó rostro en tierra y se echó a reír, diciendo en su interior: “¿A un hombre de cien años va a nacerle un hijo?, ¿Y Sara a sus noventa va a dar a luz?”. Un tiempo después Yahvé hace saber a Sara que será madre, a lo cual Sara respondió riéndose para sus adentros. Preguntó entonces Yahvé a Sara: “¿Porqué te has reído, Sara?”. Esta temerosa lo negó: “No me he reído” a lo que Yahvé respondió “No digas eso, que si te has reído”. Al año siguiente, ocurrió lo anunciado: un niño nace de Sara y de Abrahán, al que llaman Isaac (cuyo nombre significa literalmente risa)”

Sin embargo las citas que se usaban para dilucidar una cuestión dependían de la época, y parece casi obligado atrevernos a decir que la interpretación subjetiva de La Biblia respondía a consideraciones de dominio en términos de moral social. Se escogían en La Biblia los pasajes convenientes a una idea preconcebida del asunto.

La risa maliciosa era propia de la antigüedad, que por convención social en ocasiones se ocultaba, se reía para los adentros, y así se transformo en la sonrisa, así que puede decirse que la sonrisa es creación dela Edad Media, y surgió alrededor del S. XII. Respecto al humor, a lo cómico, la iglesia era precursora de casi todo el arte y evito plasmar la risa o provocarla con obras pictóricas. Socialmente la risa era muy importante en cuanto a que era lo que escapaba a las traducciones directas, de tal manera que entender el humor de manera teórico-practica era una importante manera de comprender las estructuras sociales y los modelos de proceder.

En conclusión podemos denotar un punto e inflexión alrededor del S V donde la risa era autoritariamente prohibida por la influencia eclesiástica, y a partir de aquí se observa una progresiva tolerancia, va apareciendo la risa contenida y socialmente aceptada, así como  algo de humor literario siempre en lengua vernácula. La razón de esto es posiblemente el alejamiento de la espiritualidad, la vertiente vital  y practica, y las micro sociedades cortesanas, que también daban forma a una aristocracia que se contraponía al ideal humorístico de la iglesia; además del contacto con otras sectores y culturas, donde la rigidez hacía parecer ridículo y provocaba precisamente risa. Durante el Renacimiento es cuando la risa es liberada por fin, y un posible umbral lo encontramos en  la institución del carnaval, que hace de puente entre la edad media de risa contenida y condenada, y la cultura de la risa desatada del renacimiento.

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