Sobre el uso de la retórica y su influencia ética

A groso modo, se puede afirmar que la retórica es aquel arte que emplea y estudia el lenguaje con finalidad persuasiva. Parte de la idea de que para convencer a alguien de algo no es lo mismo decir las cosas de una forma que de otra; no basta con decir la verdad, tiene que parecer que se dice la verdad. Esto ha evolucionado hasta la  actualidad de manera particular y puede ser relevante para la reflexión ética:

Sobre este arte se han posicionado, en la época clásica, multitud de grandes filósofos y oradores, tanto a favor como en contra. En un extremo podemos agrupar a los Sofistas, que inauguraron este arte como profesión y garantizaron la posibilidad de enseñarlo a otros, son destacables las figuras de Gorgias e Isocrates. En el otro extremo del cuadrilátero encontramos a Platón o Aristóteles de manera destacada, que pusieron de relevancia el aspecto moral del uso de lo que llamaron un “instrumento”, diferenciándolo por completo de un arte o saber propiamente dicho.

Este aspecto moral es sumamente importante y, aunque consideramos la retórica como un arte, su práctica no puede desligarse del tal aspecto, esto nos obliga a reformar el concepto de arte.

En la actualidad e historia mas reciente, la retórica se ha posicionado como un arma de persuasión que esta asociada normalmente con la cultura y el estudio del lenguaje en tal propósito, aunque  no de manera exclusiva; esto desemboca en una relación de poder entre el instruido al respecto y el no instruido. El aprendizaje de este arte, en sus muchas variantes, ha evolucionado a lo largo de la historia y, desde la época de los sofistas hasta la actualidad, se ha fusionado con la cultura popular y con los modos de utilizar el lenguaje que han llegado, en su peculiaridad, ha identificarse con grupos característicos o habitantes de una determinada zona geográfica. En conclusión, la retórica es hoy en día, en mayor o menor medida, y con un conocimiento mas o menos profundo, un arma al alcance de todo el mundo.

Es destacable en este aspecto lo que muchos llaman la “escuela de la calle” que ha formado en el arte de hacer verosímil lo que no lo es tanto o simplemente es conveniente destacara para un provecho personal o grupal.

Los niveles de profundidad del uso práctico de la retórica se han fundido también en interés político, es importante hacer llegar los argumentos políticos a todos los ciudadanos y por tanto ha sucedido un instrucción bidireccional al respecto que sintoniza de manera local, y cada vez más, internacional, los modos de argumentar de políticos instruidos específicamente  y ciudadanos que no intervienen en política.

Alzándonos de nuevo al nivel moral, descubrimos qué, al estar al alcance de todo el mundo, la retórica comienza a formar parte del modo de pensar y de expresarnos, forma parte de la subjetividad racional que queremos dar a nuestros discursos y se podría decir, muchos lo hacen, que no entraña bondad ni maldad en sí mismas, sino que es un arte inocente en el significado clásico de la palabra arte. Alrededor de esta reflexión es usual encontrar quien piensa, por el contrario, que su uso puede traer injusticias en un aprovechamiento de los niveles de conocimiento retórico que como mencionábamos marcan relaciones de poder, y por tanto es necesario un control moral ejercido de manera individual para dar dirección correcta al uso de la retórica. Sin embargo es difícil saber cual es la dirección correcta y de acuerdo con  las teorías éticas mas actuales, parece el método más efectivo para lograrlo la ejecución de un dialogo intersubjetivo, aunque también tiene sus detractores, que recogerá las interpretaciones morales de todas las posturas con sus diversos orígenes o contenidos explícitos extraídos de libros sagrados, reflexiones clásicas o modernas y un infinito etcétera.  Aquí es donde sucede el proceso cíclico por el cual el dialogo intersubjetivo cuenta con, por un lado, el objetivo unívoco de un consenso, y por otro, con la inclusión de la misma retórica en el dialogo intersubjetivo que puede atraer a este dialogo, en principio aséptico, las desigualdades y condiciones de poder que en un principio se criticaban, y por las que se intentó regular una moral común a través del dialogo intersubjetivo.

Por todo esto, queda claro que el componente moral no puede separarse del ejercicio practico o estudio de la retórica, pero además, en este circulo paradójico puede hallarse una retroalimentación que fusione estos dos caminos y pueda, quizá, dar como resultado una ética intersubjetiva y retórica que impulsará  el cumplimiento de las condiciones ideales de dialogo en cuanto a un interés por el estudio de la retórica con intención de mantener el nivel del conocimiento retórico en todos los implicados del dialogo.  Esto implicaría que la intersubjetividad cuenta con la retórica y con la carrera por dominarla en cuanto a una competencia autoregulada que daría como resultado un nuevo nivel de condiciones ideales de dialogo que incluye argumentaciones mas allá de la formalidad.

Anuncios

2 responses to “Sobre el uso de la retórica y su influencia ética

  • Kahnt

    Llama la atención que un comentario sobre la retórica esté tan pobremente escrito. Para la próxima vez le aconsejo una revisión ortográfica del texto y de paso preguntarse si es necesario dar tantas vueltas a una frase para explicar un concepto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: